jueves, 29 de julio de 2010


Madre, madre, tú me besas, pero yo te beso más, y el enjambre de mis besos no te deja ni mirar... Si la abeja se entra al lirio, no se siente su aletear. Cuando escondes a tu hijita ni se le oye respirar... Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar, y qué linda niña veo a tus ojos asomar... El estanque copia todo lo que tú mirando estás; pero tú en las niñas tienes a tu hija y nada más. Los ojitos que me diste me los tengo que gastar en seguirte por los valles, por el cielo y por el mar...

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